20 de junio, Día Mundial del Refugiado

El 20 de junio es una oportunidad para contrarrestar las expresiones y discursos que sustentan la discriminación y el rechazo contra las personas refugiadas y solicitantes de asilo, con información precisa, testimonios personales y solidaridad con la causa.

De acuerdo a un estudio realizado por el ACNUR, en 2015 el desplazamiento forzado alcanzó cifras sin precedentes, pues al finalizar el año había: 65,3 millones de personas formaban parte de este fenómeno alrededor del mundo. Las causas principales son: persecuciones, conflictos, violencia generalizada, así como la violación de derechos humanos.

En lo que corresponde a México, el ACNUR indicó que el impacto de la violencia ejercida sobre los ciudadanos de los países del Triángulo Norte de Centroamérica (TNCA) (El Salvador, Guatemala y Honduras) ha provocado un aumento de desplazados a México. Esto se ve reflejado en las casi 9,000 solicitudes de asilo que se presentaron durante el 2016, además se prevé que habrá por lo menos 20.000 peticiones adicionales este año. Esto ha hecho que México haya pasado de ser un país de tránsito de migrantes a uno donde éstos buscan asilo.

Dentro de las cifras, se ha logrado vislumbrar el aumento de una población que, hasta hace algunos años permanecía invisible en las estadísticas: la población LGBTI, la cual se encuentra huyendo de diversas situaciones de violencia que vulneran sus derechos humanos, y así encontrar un lugar de refugio que les brinde condiciones más seguras y dignas para reconstruir sus vidas.

El Colegio de la Frontera Sur (Ecosur-Unidad Tapachula), Una Mano Amiga en la Lucha Contra el SIDA AC, y el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) realizaron en 2015, un estudio sobre “Diversidad sexual y movilidad en la Frontera Sur de México”, el cual visibiliza que la movilidad de las personas LGBTI no es un hecho aislado sino parte de un complejo proceso de marginación social, por un lado, y resistencia por otro.

Además, uno de los resultados que arrojó la investigación, fueron los altos niveles de violencia sexual, pues se reporta que: 1 de cada 3 personas LGBT centroamericanas encuestadas dijo haber sido víctima de una violación. Otro elemento que sobresalió, es su dificultad para acceder al mercado laboral debido a prácticas discriminatorias generalizadas, a esto se le suma la ola de violencia de odio contra la población LGBT en Centroamérica, especialmente en El Salvador y Honduras.